El Colegio Interamericano nace en 1950,
como respuesta a la necesidad de brindar educación
Cristiana Evangélica a los niños
de una zona sur de Bogotá. La sociedad
Misionera Interamericana consciente de esta necesidad,
abre sus puertas a la Educación Cristiana
Evangélica por intermedio de la Iglesia
Interamericana, de ahí el nombre de Colegio
Interamericano. Su primera sede comienza en la
carrera 6 con calle 4. En 1970, entrega a la sociedad
colombiana su primera promoción de bachilleres.
A través de su vida el Colegio
se ha preocupado por ofrecer una educación
de buena calidad e integrada, es decir, el exalumno
interamericano debe tener conciencia de la importancia
de una buena preparación para la vida,
no sólo en aspectos cognitivos sino en
formación de valores fundamentados en una
relación directa con Dios.
En estos cincuenta y un años, el Colegio
ha cosechado frutos en sus exalumnos en diferentes
campos tales como: Ministerial, la medicina, la
ingeniería, el derecho, la educación,
el mundo de los negocios, etc. También
ha vivido triunfos, alegrías y dificultades,
pero por sobre todo ha disfrutado de la compañía
y la dirección de Dios en todos los planes
y proyectos que ha desarrollado, compartiendo
con los diferentes estamentos los anhelos e ilusiones
de ver crecer una Institución creada con
el ánimo de implantar el Reino de Dios
en todos sus estudiantes y comunidad en general,
es por esto que hoy podemos decir: “Hasta
aquí nos ha ayudado Dios.”
Para el tercer milenio el Colegio Interamericano
se prepara para impulsar la nueva cara cuyos fundamentos
filosóficos aspiran a formar nuevas generaciones.
Buscamos para los futuros bachilleres un encuentro
con Dios en medio de la comprensión clara
de un Dios cercano y de su reino, que irrumpe
cada día entre nosotros (Kairos).
Buscamos bachilleres autónomos que sepan
construir su propia vida en el temor a Dios y
en el encuentro de su propia felicidad, cumpliendo
así el perfil de alumno Interamericano.
Hacemos énfasis especial en virtudes tales
como la justicia y la solidaridad que garanticen
la unidad del tejido social. Queremos estudiantes
con una base cultural sólida que les permita
el acceso a la participación en todos los
sectores de la vida nacional y esperar de ellos
la transformación positiva de nuestro país.